En la calle Hartzenbusch
número 7, muy cerca de Cardenal Cisneros, encontramos este bar, pequeño, de los
de toda la vida, de barrio, y muy castizo.
Nada más entrar
encontramos una barra que ocupa casi todo el local, pero un poco más adentro
tenemos un pequeño salón con 3 o 4 mesas donde se puede cenar mucho más
tranquilo.
El ambiente cambia mucho
si vas entre semana, donde podrás estar muy cómodo, o si vas una noche de
viernes o sábado donde con casi total seguridad vas a encontrar el bar lleno de
grupos de gente joven que inician allí su noche.
Lo más popular del bar
son las patatas bravas (de hecho así lo destaca el cartel que encontramos en su
fachada); podrás disfrutar de una ración por 3 o 4 euros.
El trato de la familia
que lo regenta es muy familiar; los propietarios son un matrimonio, de origen portugués,
e intuimos que la mujer tiene también origen
gallego, cosa que se puede ver en la carta a través de sus pimientos de Padrón
y el lacón (muy recomendable también).